lunes, 14 de septiembre de 2020

La prevención del suicidio: un tema de importancia capital



Por Henry Montero

 

El 10 de septiembre es el Día mundial para la Prevención del Suicidio. Es por ello que, en este mes, de modo especial, debemos unirnos para reconocer y motivar las iniciativas relacionadas con este grave problema de salud que cuesta la vida, cada año, a unas 800 mil personas en todo el mundo,

 

Según datos publicados por organismos de Salud y Epidemiología de nuestro país, durante el primer trimestre del 2020 se reportaron 139 suicidios. Eso equivale a que, en 90 días, 1.5 personas tomaron la decisión de quitarse la vida en República Dominicana. La mayor cantidad de suicidios fueron ejecutados por personas con edades entre 30 y 49 años, con un total de 86 casos; seguido de 50 a 69 años, con 57; y de 18 a 29, con 53.

 

El suicidio se define como el acto por el cual un individuo, sin importar su sexo, edad, condición económica ni cultural, decide quitarse la vida de forma intencional. El suicidio es un problema de salud pública y hay que tomarlo en serio. Los efectos del suicidio van más allá de la persona que lo protagoniza, pues tiene un lamentable y duradero impacto en su entorno. Según un cotejo investigativo realizado por el autor de estas líneas en fuentes diversas, se estima que cada suicido afecta de forma directa de seis a catorce familiares o amistades, con el consiguiente impacto negativo también a nivel comunitario.

 

Entre las causas encontradas por las cuales una persona puede tomar la decisión de acabar con su vida, destacan en primer lugar las asociadas con la salud mental, pero no es prudente generalizar, pues estas pueden cambiar en cada país o región según los factores sociales, psicológicos y culturales. La actual situación del Covid-19 a nivel mundial, con sus requerimientos de aislamiento social obligatorio, y la debacle económica que afecta empleos y demás, es de hecho un nuevo detonante, en muchos sentidos, para esta triste realidad.

 

En ese sentido, en RD, existe el llamado Plan Nacional de Salud Mental 2019-2022, lanzado por el Ministerio de Salud, a través del Departamento de Salud Mental. El plan establece una visión y abordaje integral, para la reducción de la morbilidad, discapacidad y mortalidad asociada a los trastornos mentales y la disminución de las brechas de atención. Priorizar y reforzar tal plan, en este tiempo de pandemia, resulta vital.

 

¿Por qué algunas personas se vuelven suicidas y otras, con factores de riesgo similares, no?

 

La mayoría de las personas con factores de riesgo de suicidio, no llegan a cometerlo. Sin embargo, el comportamiento suicida es complejo. Las investigaciones sugieren que los proclives al suicidio pueden reaccionar a los eventos, pensar y tomar decisiones de manera diferente al resto. Tales diferencias se profundizan ante agravantes como la depresión, el abuso de sustancias, la ansiedad, el trastorno límite de la personalidad y la psicosis. Es importante tener en cuenta todos los factores de riesgo; y atender, especialmente, a quienes den señales de advertencia, pues pueden estar en mayor peligro y requerir atención inmediata.

 

¿Quién está en riesgo de suicidio?

 

El suicidio no discrimina. Personas de todos los géneros, edades y etnias pueden estar en riesgo.

 

Los principales factores de riesgo son:

 

· Un intento de suicidio previo.

 

· Depresión y otros trastornos de salud mental.

 

· Trastorno por abuso de sustancias.

 

· Antecedentes familiares de un trastorno de salud mental o por abuso de sustancias.

 

· Antecedentes familiares de suicidio.

 

· Violencia familiar, incluido el abuso físico o sexual.

 

· Tener pistolas u otras armas de fuego en el hogar.

 

· Estar en prisión o en la cárcel.

 

· Estar expuesto al comportamiento suicida de otros, como un miembro de la familia, un compañero o una figura de los medios.

 

· Enfermedad física.

 

· Tener entre 15 y 24 años, o más de 60.

 

Mas, como se mencionó anteriormente, incluso entre las personas con factores de riesgo de suicidio, la mayoría no lo intenta. Por ello es muy difícil predecir qué, o quién, actuará sobre los pensamientos suicidas.

 

Si le preguntas a alguien sobre el suicidio, ¿se le mete la idea en la cabeza?

 

Preguntarle a alguien sobre el suicidio no es perjudicial. Existe el mito común de que preguntarle a alguien sobre el suicidio puede poner la idea en su cabeza. Esto no es verdad. Varios estudios que examinan esta preocupación han demostrado que preguntar a las personas sobre pensamientos y comportamientos suicidas no induce ni aumenta dichos pensamientos y experiencias. De hecho, preguntarle a alguien directamente: “¿Estás pensando en suicidarte?”, puede ser la mejor manera de identificar si está en riesgo.

 

Dada la sensibilidad del tema, lo alarmante de las cifras y la actual situación pandémica, que provoca mayor vulnerabilidad de la salud mental de la población, exhortamos al nuevo gobierno, presidido por el Lic. Luis Abinader, y a las autoridades de Salud Pública, a reforzar el Plan Nacional de Salud Mental 2019-2022, que integra entre sus objetivos programas para la prevención de la conducta suicida. Se hace necesario crear más agentes capacitados en ese sentido, porque al evitar un suicidio, y salvar una vida, se están “salvando”, en verdad, más de una decena.

 

En un artículo de la colega Altagracia de Jesús Martínez, titulado Hacia dónde va la salud mental del pueblo dominicano, esta cita datos del Atlas de Salud Mental de la OMS, que explicita que, por ejemplo, para 2013, “el gasto per cápita en RD en esa área apenas

 

llegó a los US$0.09 (RD$4.09). La inversión per cápita total en salud ese año fue sólo de US$315, (RD$15.57)”.

 

Un estudio oficial reconoce que, para 2010, la inversión en salud mental constituía el 0.61% del gasto sanitario total, uno de los más bajos en la región. En 2017, en su punto más alto, el gasto en atender los trastornos psicológicos en RD sólo alcanzó el 0.73% del gasto sanitario total, cifra que “resulta insuficiente para compensar el límite inferior de los costos asociados”.

 

En busca de soluciones para esta problemática, sería conveniente que el nuevo gobierno lograra, por ejemplo, que el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), cuente con una red de psicólogos y psiquiatras contratados a nivel nacional, y que incluya en su catálogo las terapias y los estudios diagnósticos relacionados con la salud mental.

 

Se precisa, urgente, la elaboración de un plan que promueva una reforma en el modelo de atención en esta sensible área, ofreciendo así servicios de salud integrales, enfocados en la persona, que prioricen la prevención y rehabilitación de los individuos y fome

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