Por Edwin DeLaCruz
Las redes sociales han roto todas las fronteras, lo que antes estaba limitado a los frentes de batalla o a páginas interiores de los periódicos, hoy aparece, sin filtro, en la pantalla de cualquier teléfono.
En cuestión de segundos, un usuario puede pasar de una fotografía familiar a un video de bombardeos, soldados mutilados o civiles abatidos en plena calle. La guerra ya no es una noticia lejana: es una transmisión constante, descarnada y brutal.





