martes, 23 de enero de 2024

Sobre la Ley 1-24 que crea la DNI

 La ley del DNI es anticonstitucional pero es necesaria para esta sociedad de donde la profecía de Facundo hace tiempo se cumplió.

Eric Arthur Blair dice en su obra cumbre de 1948, «1984», que «en una sociedad en la que se ha universalizado el engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario». Cito al inicio de ese análisis a George Orwell, seudónimo con el que firmó la obra, debido a que justamente en esta novela narra a una sociedad distópica, en la que un estado absolutista controlaba la poblacion, a travez de la invension de guerras y estados de situaciones ficticias, para infundir el miedo, justificar el control absoluto para preservar la seguridad de la nacion de los traidores y delatores, y por medio de estas manipulaciones, la población comun y corriente, entendiera que era necesario ceder al estado el control hasta de sus propias vidas. Claro! No siempre ocurre, pues en cada sociedad, en los tiempos que ella determina y las situaciones lo requieran, aparecerá un Winston Smith que procurará ver más alla de la pared hasta la cual los gobiernos quieren que veamos.

La ley del DNI es a todas luces violatora de la Constitución. Viola derechos fundamentales constemplados en ella y se entiende que nuestro ordenamiento jurídico al establecer la constitución como ley marco, supremo, todo dispositivo legal que pretenda regular derechos no le debe ser contraria. No se entiende como en un estado en el que, por la fama con la que se proyectan, posee grandes luminarias del derecho, incluye oposición y gobierno, esto pudiera pasar sin que casi nadie lo observara, excepto un legislador. Lo cierto es que la ley del DNI fue aprobada con el voto registrado de la mayoría de legisladores, pero tampoco hay que sorprenderse ¿Que podria esperarse de un grupo de riferos, sindicalistas, oportunistas comerciantes y analfabetos que llegaron a una posición fundamentada en la manipulación de la voluntad de los incautos que ejercen el derecho absoluto y sin conciencia del voto, pero no fundamentado en la propuesta?


Pero mas allá del avispero desatado en el que cada quien trata sacar sus propias ventajas del asunto, como he citado al incio, la verdad debe prevalecer aunque ello constituya un acto de rebeldía. La Ley del DNI quizas sea necesaria. Es necesaria por que las sociedades necesitan ser controladas y mas aun cuando éstas demuestran que no son capaces de conducirse como seres racionales independientes, con la capacidad para decidir «racionalmente» ante determinadas situaciones. El problema, al parecer radica en que al igual que otras leyes que aqui se aprueban, son copiadas de otras sociedades o pertenecen a otros tiempos, olvidándose del principio de aplicación de la Ley en el espacio (territorio) y el tiempo (epoca en la que se hace necesario establecer normas derechos) descrita hace ya bastante años por Henry Capitant.

Todo el que sabe algo de derecho conoce del principio de aplicación de la ley en el espacio y en el tiempo. Las leyes surgen en los tiempos conforme una sociedad evoluciona y en un territorio determinado para regular actividades humanas que evolucionan segun las culturas, por eso creo que uno de los errores más comunes en quienes hoy marcan las pautas y el rumbo en la aplicación del derecho es justamente ese, la universalidad, la homogenización de las normas de derechos, que bien funcionaron en otros tiempos o en otras geografías. La mayoría de nuestras legislaciones corresponden a otras sociedades y a otros tiempos, por eso tenemos un grupo de normas que son letras muertas porque no se corresponden ni al territorio ni al tiempo.

La ley del DNI, quizás cargada de buenas intenciones, hoy es catálogada como un adefesio. Una iniciativa que se llevó en franco la constitución y el debido proceso. Una iniciativa del poder ejecutivo, cuyos asesores no debieron permitir que su contenido estuviera plagado de falencias. Fue aprobada por el grupo legisladores ignorantes, que de modo reincidente aprueban leyes que se someten sin leerlas, quizas por vagos o porque carecen de inteligencia y la formación necesaria para cuestionar y hoy pretenden sacar ventajas de la situación, prevaleciendose de su propia falta.

Sobre el autor:

Es abogado y comunicador con maestría en Derecho y Relaciones Internacionales

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