sábado, 12 de septiembre de 2026

La justicia que no pesa igual: el chance que unos reciben y otros pagan

Por: Rolando Espinal, creador de contenido en exclusiva para Foco Público


Hay preguntas que no se responden con expedientes, sino con silencios. ¿Por qué el apellido de unos se desvanece del expediente mientras el de otros se convierte en condena mediática? ¿Por qué unos devuelven millones y no pisan la cárcel, mientras quien alza la voz enfrenta demandas millonarias? La respuesta no está en el Código Procesal Penal. Está en el chance que unos reciben y otros pagan.

¿Qué pasó con la Operación Medusa?

El 29 de junio de 2021, el exprocurador Jean Alain Rodríguez fue detenido en la sede de la Procuraduría General de la República, según confirmó su abogado José Figueroa Guílamo. Ese mismo día, CNN Español reportó que Rodríguez se sumó a otras cuatro personas arrestadas en el marco de la investigación denominada “Operación Medusa”, por presuntos delitos de “asociación de malhechores, estafa contra el Estado, soborno, coalición de funcionarios, falsedad de documentos públicos, robo de identidad, delitos electrónicos y lavado de activos”.

Odebrecht admitió ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó 92 millones de dólares en sobornos en República Dominicana entre 2001 y 2014, según documentos judiciales citados por Diario Libre. La constructora brasileña pagó aproximadamente US92 millones entre 2001 y 2014 a “funcionarios del Gobierno e intermediarios”. La Procuraduría General de la República, entonces bajo la dirección de Jean Alain Rodríguez, citó al empresario Ángel Rondón tras ser identificado por el gerente local de Odebrecht, Marcelo Hofke, como la persona que recibió esos US$92 millones, en un acuerdo extrajudicial firmado con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El entramado de Strukturat, Hasbún y Bonetti

El expediente acusatorio establece que el esquema operó entre 2018 y 2019. Según el expediente del caso Medusa, Jean Alain Rodríguez le preguntó a su amigo, el empresario Paul Martin Hasbún Saladín —a quien conoció en el Consejo de Administración de Domicen, S.A.— si conocía una empresa que trabajara movimientos de tierra para la cárcel de La Nueva Victoria, proyecto que, según le dijo, lo iba a “casar con la gloria y le serviría para catapultarlo políticamente”.

Hasbún Saladín le recomendó Strukturat, LTD, donde el empresario Enrique Ernesto Bonetti Galván fungía como director general. Jean Alain estableció que le asignaría la obra, pero que tendrían que darle un 20% del total del contrato, en efectivo y cambiado a dólares. A pesar de que en la licitación participaron 14 empresas, Strukturat LTD ganó el concurso.

¿Cuánto dinero se entregó?

Los montos documentados en el expediente acusatorio desglosan pagos que suman casi 2 millones de dólares, entregados en efectivo en la residencia de Jean Alain Rodríguez, según Listín Diario:

· 4 de abril de 2019: Hasbún Saladín y Bonetti Galván entregaron US$600,000 en efectivo.

· 24 de junio de 2019: Bonetti Galván entregó US$977,517 en efectivo.

· 10 de julio de 2019: Hasbún Saladín entregó US$398,214 como pago final.

La acusación formal de la Pepca, citada por Diario Libre, indica que Jean Alain recibió RD$163 millones en pagos irregulares por el movimiento de tierra en La Nueva Victoria, correspondientes al 15 por ciento de los montos erogados por la Procuraduría General de la República.

El dinero fue adquirido en la Agencia de Cambio Quezada de La Romana, según El Día. Las empresas depositaban dinero en una cuenta de la agencia de cambio, y los depositantes retiraban el efectivo que luego entregaban a Rodríguez o a sus representantes.

El 4 de abril, un contratista depositó 30.35 millones de pesos y la agencia entregó 600 mil dólares en efectivo que fueron entregados directamente a Jean Alain Rodríguez.

Posteriormente, se repitió la misma triangulación con un depósito de 50 millones de pesos para recibir 977 mil dólares.

El entramado con Cemex

El expediente también documenta que Cemex Dominicana formó parte del entramado corrupto, según CDN.

La empresa fue reclutada por Jean Alain Rodríguez y el empresario Enrique Ernesto Bonetti para que supliera de manera exclusiva todo el hormigón, el cemento y los agregados a las constructoras de La Nueva Victoria.

Por esa gestión, Cemex pagaría comisiones a través de Materiales de Construcciones LNV. Las constructoras fueron obligadas a comprar todos los materiales a Cemex; de no hacerlo, se les retiraría la construcción de los lotes asignados.

Los fiscales cuantificaron que Cemex pagó más de RD$12,908,197 en sobornos, disfrazados de comisiones, por la exclusividad de venta en La Nueva Victoria.

¿Por qué Ligia Bonetti pidió ser desvinculada y en horas le rompieron el velo corporativo?

El 29 de julio de 2022, el Grupo SID y la familia Bonetti Guerra emitieron un comunicado desvinculándose del caso, según Hoy.

Ligia Bonetti Du-Breil, presidenta ejecutiva del conglomerado, aclaró que Strukturat “pertenece a otro grupo empresarial del país” y que los Bonetti Guerra tenían una participación minoritaria, siendo “uno de los más de 800 accionistas de la empresa mencionada, con un 0.0004%”. El comunicado puntualizó que “el ejecutivo responsable de la gestión de Strukturat no forma parte de Grupo SID, ni ha sido empleado del mismo ni está legalmente vinculado al núcleo familiar Bonetti Guerra”.

Sin embargo, la propia acusación señala que Enrique Ernesto Bonetti Galván fungía como director general de Strukturat.

¿Cuánto costó y quién paga los platos rotos?

El acuerdo entre Lisandro Macarrulla Martínez y el Ministerio Público estableció la devolución de RD$144,672,393.77 al Estado, según Hoy. El acuerdo fue firmado el 4 de diciembre de 2023 e incluyó tres años de reclusión bajo la modalidad de pena suspendida y la cancelación del registro mercantil de Mac Construcciones S.R.L.

Mientras tanto, quien escribe no ha recibido un solo peso de las obras de JAR ni de ningún contrato público. Sin embargo, enfrenta una demanda de no menos de 60 millones de dólares por difamación, según El Periódico. La demanda fue interpuesta por el empresario Felipe Augusto Vicini Lluberes ante el Tribunal del Distrito Sur de la Florida, División de Fort Lauderdale, el 25 de febrero de 2026. La demanda califica las imputaciones como difamación “per se”, figura legal que aplica cuando se imputan delitos graves que pueden causar daño directo a la reputación sin necesidad de demostrar perjuicios adicionales.

¿Dónde nos desviamos?

La defensa de JAR sostiene que el proceso ya superó el plazo máximo de cuatro años y que la acción penal debe extinguirse por prescripción. El 17 de agosto de 2026, el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional rechazó esa solicitud, según Z 101 Digital. El procurador adjunto Wilson Camacho celebró la decisión: “Jean Alain Rodríguez Sánchez busca impunidad dentro y fuera del tribunal. Por suerte, este tribunal le ha enviado un mensaje en derecho y le ha dicho que tiene que prepararse para defenderse de la prueba, que es lo que él ha querido evitar”.

El Tribunal Constitucional, mediante la sentencia TC/0225/25 del 30 de abril de 2025, prohibió al Ministerio Público el uso público de sobrenombres como “Operación Medusa”. Pero JAR ya fue sancionado por el Departamento de Estado de Estados Unidos el 11 de diciembre de 2023, junto a su esposa María Isabel Pérez Sallent y sus dos hijos, por “corrupción significativa al apropiarse indebidamente de fondos públicos destinados a proyectos de infraestructura e instituciones gubernamentales financiados por el estado”.

La bola está en la cancha de un juicio federal con jurado en La Florida

Aquí no hay filtraciones interesadas, ni “chances” presidenciales, ni acuerdos bajo la mesa. En un tribunal federal del sur de Florida, con un jurado que escuchará la verdad, solo la verdad y nada más que la verdad, las cartas están sobre la mesa. El estatuto 770.01 existe para proteger a los demandados de demandas temerarias. La difamación “per se” existe para proteger a quienes son acusados falsamente de delitos graves. El sistema está diseñado para que nadie esté por encima de la ley.

Cuando se habla de daño reputacional, hay que esperar el lanzamiento correcto para servir la respuesta en plato frío.

Transparencia y justicia para todos, sin chance.

Que el gran jurado de Florida tenga la última palabra. Que los testimonios de Miriam Germán, Yeni Berenice y Wilson Camacho lleguen a un tribunal federal donde no se pueda callar la verdad ni otorgar indulgencias. La balanza de la justicia dominicana no se mueve sola: se mueve cuando alguien con poder decide qué platillo pesa más. Y mientras esa decisión siga siendo discrecional, seguirán los que pagan y los que reciben el chance.

No hay comentarios:

Publicar un comentario